Política de privacidad
Escrita para ser leída, no para ser tolerada.
En treinta segundos
- Hoy solo tenemos tu correo, y solo si lo dejaste en la lista de espera. Nada más.
- Esta página no usa cookies ni analítica, y no carga nada de otras empresas.
- Nunca vendemos tus datos ni hacemos publicidad con ellos. No hay una versión de Elya en la que eso cambie.
- Cuando llegue el anillo, tus señales quedan guardadas en tu cuenta para que no pierdas tu historia al cambiar de teléfono. El latido en vivo no se guarda: se muestra y se descarta.
- Puedes borrar todo desde la aplicación, tú mismo, sin pedirnos permiso y sin esperar.
Lo que sigue es el detalle. Está acá porque tienes derecho a leerlo, no porque haga falta para entender lo de arriba.
Hoy: solo tu correo
Elya todavía no está en la calle. Esta página hace una sola cosa: guardar tu dirección de correo si decides dejarla, para escribirte cuando el anillo esté disponible. No hay otro campo, ni campos escondidos, ni nada que se llene solo.
Ese correo no se vende, no se comparte, no se cruza con nada y no se usa para publicidad. Cuando te avisemos del lanzamiento, la lista cumplió su función y se borra.
Si te arrepientes, responde al primer correo que te enviemos pidiendo la baja. Tu dirección se elimina — no se marca como inactiva, se elimina.
Esta página no te sigue
Esto no es una promesa, es una descripción del código. Puedes comprobarla abriendo el panel de red de tu navegador antes de seguir leyendo:
- Cero cookies. De ninguna clase. Por eso no ves un cartel de cookies: no habría nada que aceptar.
- Cero analítica y cero pixeles. No hay Google Analytics, ni pixel de red social, ni mapa de calor, ni widget de chat.
- Cero peticiones a terceros. Las tipografías y las imágenes las servimos nosotros. Tu navegador solo habla con este dominio.
Lo único que dejamos en tu navegador es una marca llamada
elya_waitlist, que sirve para recordar en tu propio dispositivo que
ya nos dejaste el correo y no volver a pedírtelo. Vive ahí, no nos llega, y
desaparece cuando limpias los datos del sitio.
Como en cualquier página web del mundo, las visitas quedan anotadas —fecha, dirección IP, navegador— por seguridad. Eso no se usa para identificarte ni se cruza con la lista de espera.
Qué guarda el anillo
Esta parte describe la aplicación, que todavía no está publicada. La contamos ahora para que decidas con la información delante, no después de crear una cuenta.
El sueño, el pulso y tu perfil corporal son datos de salud. La ley los protege más que a cualquier otro dato, y así los tratamos.
Tu cuenta. Tu correo y, si quieres darlos, tu nombre y apellido. Tu contraseña no se guarda nunca — ni cifrada, ni escondida, nunca. Guardamos un cálculo irreversible hecho a partir de ella, que sirve para reconocerte pero del que nadie puede volver atrás para leer tu clave.
Tus señales de cada día. Cuando un día termina, guardamos su resumen: sueño, pulso en reposo, variabilidad cardíaca, pasos, oxígeno y un índice de estrés. Con eso Elya aprende cómo eres tú y no cómo es el promedio, y tu historia te sigue si cambias de teléfono.
El latido en vivo se queda contigo. Lo que ves moverse en pantalla mientras el anillo transmite no sale de tu teléfono. Se muestra y se descarta.
Tu perfil corporal. Fecha de nacimiento, sexo biológico, estatura y peso. Los cuatro son opcionales, y están para dar contexto: una variabilidad cardíaca no significa lo mismo a los veinte años que a los cincuenta.
Cómo prefieres que Elya te hable. Cuánto detalle quieres, qué tan cómodo estás con el silencio, y los temas que prefieres que evite.
Tus sesiones abiertas. Qué dispositivos entraron a tu cuenta y cuándo, para mantenerte dentro sin pedirte la contraseña cada vez y para darnos cuenta si alguien roba una credencial. Ante la menor sospecha cerramos todas tus sesiones de golpe.
Qué aceptaste y cuándo. Guardamos el registro de tus consentimientos, incluida la versión de este documento. Es, antes que una garantía nuestra, una garantía tuya.
Cuando algo se rompe. Si la aplicación falla, nos llega el error y datos técnicos del teléfono. Sin tu nombre y sin tus datos de salud.
Lo que nunca hacemos
- No vendemos tus datos. A nadie, de ninguna forma, ni a cambio de un servicio.
- No hacemos publicidad ni perfiles publicitarios, dentro ni fuera de la aplicación.
- No te seguimos entre aplicaciones ni medimos tu comportamiento para nada que no sea que Elya funcione.
- No tocamos tu ubicación, tu agenda, tus contactos, tu micrófono ni tu cámara.
- El permiso de Bluetooth existe para una sola cosa: hablar con el anillo. Algunos sistemas operativos lo piden junto al de ubicación por decisión de su fabricante — nosotros no leemos tu posición, no la calculamos y no la guardamos.
Cuando le escribes a Elya
La aplicación tiene una conversación. Lo que le escribes lo lee un proveedor de inteligencia artificial que redacta la respuesta, y junto a tu mensaje van hasta siete días de tu contexto corporal —sueño, pulso, variabilidad, pasos— para que la respuesta tenga que ver contigo y no con una persona promedio.
- No guardamos la conversación. Existe mientras la tienes abierta y se descarta al cerrarla.
- Nada de lo que escribes entrena a ninguna inteligencia artificial. Ni nuestra, ni del proveedor.
- Antes de llegar al modelo, tu mensaje pasa por un filtro cuya única función es reconocer una situación de riesgo y cambiar el tono de la respuesta.
Si prefieres no compartir nada de esto, no uses la conversación. El resto de Elya funciona completo sin ella.
Quién más lo ve
Nadie lo ve para sus propios fines. Para que Elya funcione trabajamos con empresas que nos prestan servicios técnicos:
- Quienes nos dan la infraestructura donde vive la aplicación y donde se guarda tu cuenta.
- El proveedor de inteligencia artificial que redacta las respuestas de la conversación.
- La herramienta que nos avisa cuándo falla la aplicación.
- La tienda desde la que descargas la aplicación.
Todas trabajan siguiendo nuestras instrucciones y solo pueden usar tus datos para lo que les pedimos — nunca para algo propio, nunca para vendértelo a nadie. Algunas guardan información en países distintos al tuyo; cuando eso pasa, exigimos que la protejan igual que nosotros.
Fuera de eso, solo entregaríamos datos si una autoridad competente nos lo ordena legalmente, y únicamente lo que esa orden exija.
Cuánto se guarda y cómo lo borras
| Qué | Cuánto tiempo |
|---|---|
| Tu correo en la lista de espera | Hasta que te avisemos del lanzamiento, o hasta que pidas la baja |
| Tu cuenta y tus señales | Hasta que borres la cuenta |
| Tus sesiones abiertas | 60 días |
| Las conversaciones | No se guardan |
| Lo que aceptaste | Mientras exista tu cuenta |
Borrar la cuenta lo hace un botón, no un trámite. En la aplicación, en Ajustes → Privacidad → Borrar mi cuenta. Se va todo: tu perfil, tus señales, tus preferencias, tus sesiones. No hay período de gracia y no hay forma de deshacerlo.
Además de borrar, en cualquier momento puedes pedirnos ver qué tenemos sobre ti, corregir lo que esté mal, llevarte una copia, retirar tu permiso o pedirnos que dejemos de usar algo en concreto. Te respondemos en los plazos que marque la ley de tu país y, si no marca ninguno, lo antes que podamos.
Si crees que no te atendimos como corresponde, tienes derecho a acudir a la autoridad de protección de datos de tu país.
Lo que Elya no es
Elya no es un médico. No diagnostica, no trata, no cura y no previene ninguna enfermedad. El anillo mide señales y Elya te ayuda a leerlas; lo que hagas con esa lectura es tuyo. Si algo te preocupa, consultarlo con un profesional sigue siendo siempre la mejor idea.
Elya no es para menores de 18 años. No recopilamos sus datos a propósito, ni en la lista de espera ni en la aplicación, y si descubrimos una cuenta de un menor la borramos. El límite es 18 y no menos por una razón simple: esto trata datos de salud, y ahí no hay margen para equivocarse.
Quién responde por esto
Responde la empresa que desarrolla el anillo y la aplicación Elya y que opera esta página.
Todavía no publicamos los datos de registro de la empresa ni un correo de privacidad. Los vamos a publicar acá cuando la aplicación salga, con el buzón ya funcionando: un correo que rebota no le sirve a nadie.
Hasta entonces, escríbenos por la lista de espera. Si usas la misma dirección que nos dejaste, podemos reconocer tu solicitud y atenderla — incluida la baja.
Cuando esta política cambie de verdad, publicamos una versión nueva con su fecha, y si el cambio es importante la aplicación te va a pedir de nuevo tu permiso antes de seguir.
Elya acompaña, nunca juzga. Esta política existe para que eso también sea cierto cuando nadie está mirando.